CEREZA MUY DuLCE
DE PRODUCCIÓN PROPIA

En Jarcha cultivamos cerezas desde 1998. Las cultivamos en tres fincas, dos en la comarca del Campo Arañuelo, a unos 300 metros de altitud, y una en Trujillo, cerca de la Sierra de las Villuercas, entre 700 metros y 1.000 metros de altitud. Jarcha dedica a la cereza alrededor de 120 hectáreas. La cereza es un fruto muy delicado, por eso, la producción propia nos asegura tener un control total de todo el proceso, desde la elección de las variedades hasta la descarga de la fruta en la central hortofrutícola, pasando por tratamientos, poda, recolección, etc. En Jarcha no trabajamos con productores asociados.

 

Las fincas en las que crece nuestra cereza están dotadas de los últimos avances en fertirrigación, que no sólo nos aseguraran una correcta aportación de nutrientes al cerezo sino que también permite un consumo eficiente y responsable de agua. También disponemos de sistemas antilluvia y antihelada –las grandes amenazas para el cultivo del cerezo– y de cámaras frigoríficas y máquinas de enfriamiento rápido por agua. Así, no pasa más de una hora entre que los recolectores cogen la cereza del árbol y esta entra en la cadena de frío, manteniendo la calidad, firmeza y niveles azúcar en todo momento.

 

La diferencia de altura entre las fincas nos permite cultivar cereza durante ocho o nueve semanas al año, en los meses de abril, mayo y junio. Tras una profunda renovación de las plantaciones más antiguas de cerezo, en Jarcha hemos ido transformando nuestros campos y adaptándolos a las necesidades de nuestros clientes, centrándonos en cerezas tempranas y de media estación. De las primeras variedades plantadas, mantenemos las más sabrosas. Cerezas de Summerland como Santina, Lapis, Stacatto® y Sweetheart, ChelanTM, Brooks (desarrollada por la Universidad de California) o Van. Las más obsoletas han dejado paso a variedades oscuras y más dulces, como Nimba, Red Pacific, Frisco o Sofia.

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